Quien elige al cliente

Nosotros elegimos a nuestros clientes.

Mira, cuando estamos hambrientos por hacer negocios, lo único que queremos es escuchar cómo nuestra caja registradora hace “ring”. He estado ahí, y estaré ahí de nuevo. Pero cuando tienes la oportunidad de considerar tu cliente ideal, es importante tomarte un respiro y trabajar en ello, para realmente determinar que es lo que te ayudará a decidir quien trabajará contigo o no.

Con quien quieres trabajar cada día.

En el caso de los negocios online, todo lo que colocamos ahí fuera en la web, el blog o sitio web es lo que la audiencia va a sopesar y ser considerado en la ecuación cuando elijan si te compran o no. A medida que escribo esta web, hago un pequeño análisis: los últimos posts que he publicado no te venden mi negocio o lo que hago.

Mi cuenta de Facebook es completamente personal y no para hacer negocio.

Mi LinkedIn experimenta poco movimiento.

Instagram es utilizado para divertirme y conectar con las personas aue quiero.

¿Por qué todo esto? Porque uso el ecosistema digital para destacar mi personalidad y autenticidad más allá de cualquier negocio.

Tú eliges a tu cliente

Si, Vivimos en la economía más inestable (quizás) de la historia y tengo que pagar la hipoteca, el colegio a los niños y si me sobra irme de vacaciones aunque sea cada tres años. ¿Por qué debería elegir quiénes son mis clientes? ¿Por qué debería importarme elegir y no captar cuantos más mejor? ¿Y por qué debería descartar clientes potenciales?

No tanto, debes hacerlo porque los clientes que no encajan te debilitan.

Simple. Cuando decides trabajar con un cliente que no encaja con tu personalidad y tu estilo de trabajo sólo valoras su dinero y cualquier cosa por la que te comprometas que entregarás a cambio. Esto, en cambio causará (probablemente) procrastinación, disgusto, malestar y duda, causará una devaluación de tu excelencia, y te apartará de los clientes que en realidad tienes más resonancia.

Realmente aquel que merece tu trabajo y tu tiempo como profesional.

Aquellos precisamente que pasarán más tiempo contigo a largo plazo, los mismos que crearán el núcleo de las relaciones de tu negocio, no ese tipo de gente que aceptar por “necesitas el dinero”.

Tú eliges a tu cliente, con tus respuestas, con tu trato, con tu marketing, atención al cliente, detalle y excelencia. Con tu contundencia, elegancia, prepotencia o falta de consideración. Cada acción que realizas moldea lo que será tu cliente.

No, no tengo abundancia de clientes, ni mis ingresos me permiten vivir un año sin trabajar. Tampoco me sale el dinero por los bolsillos. No, no me he vuelto loco, creo. Sin embargo, el día que entendí esto se acabaron mis preocupaciones por encontrar clientes, en lugar de eso empecé a elegir con quien quería trabajar.

¿Estás parloteando?

Dímelo tú. Participa. Dime las veces que has optado por trabajar con clientes que no encajaban con tu particular visión de ver el mundo, la vida, el trabajo o los resultados. Cuantas veces has dicho, “no me compensa” o “todavía me pregunto que hago trabajando para alguien así”. Si por lo contrario, has tenido la experiencia contraria, es genial también. Seguro que hay alguien ahí fuera que quiere contarte la historia de cómo vivió una experiencia inolvidable. Trabajando con un cliente que era lo contrario a sus creencias. Siempre vendrá alguien y dirá que hay que aguantar y soportar que para eso son los clientes y son quien nos pagan. ¿En serio? eso será para ti. Creo que la vida es demasiado corta.

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